jueves, 5 de marzo de 2026

Cuenta atrás

 Ya quedan días.

Y da igual tenerlo ya digerido y ser conscientes de lo que hay. Sigue doliendo. Sigue siendo descorazonador. Ya no hablas, ni bebes, ni comes. No vas al baño, ni te mueves.

Pero al menos no te duele.

Y aunque te apagas poco a poco, ayer me cogiste la mano y me acariciaste el anillo de bodas de la iaia y medio sonreiste.

Y con eso me quedo.

Con cada momento.


Ahora es ya una cuenta atrás hasta que la UHD venga y te ponga la bomba de morfina para que te la operemos nosotras y puedas dormirte tranquilo, en casa, rodeado de los tuyos. Pero de dentro no te me vas a ir nunca.

martes, 3 de febrero de 2026

Te quiero, iaio

 Le han quitado al abuelo la quimio y ya se queda con los parches de fenta y las pastillas de morfina, aguantando sin dolor hasta que su cuerpo quiera.

Y, bueno. No voy a decir que me parece injusto, porque es algo natural. Tiene 87 años, y en el último año y medio vive de tiempo robado. Sano, porque sus analíticas salen mejor que las mías casi. Exepto por el azúcar y los marcadores tumorales. Pero, nuevamente. Ochenta y siete añazos. Y en 2025 le han operado de cáncer de colon, quemado por radio tumores hepáticos y curado una hepatitis que tenía latente desde hace casi cuarenta años. Y el hombre aún se hace unas cuantas dominadas y sentadillas y pasea por su huerto sulfatando y se entretiene con sus perros.

Asi que, en cierta medida, sí es justo. Es justo que con esa edad y esa resistencia se vaya sin dolores. Preferiría otras circunstancias, pero son las que hay. Y mientras esté en mi mano, se va a pasar el tiempo     que quiera aguantar sin dolores ni sombra de ellos.

Y ya se juntará con el otro abuelo, que se fue el año pasado, justo tras su cumpleaños. Me contento con que éste abuelo llegue a su cumpleaños también. Ojalá.